Dak Prescott entrega examen final a los Cowboys, ¿qué harán en Dallas?

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Es gigantesca la diferencia que una semana hace en playoffs, y Dallas este domingo fue muestra de ello. De poco les valió lucirse en la Ronda Wild Card en un juego quirúrgico, los Cowboys esta noche son eliminados de postemporada por los 49ers por segunda campaña al hilo, y con ello se confirma que se alarga a 27 años la sequía de títulos. Sin duda, esto no puede continuar así, y es momento de asumir que la organización requiere de múltiples cambios inmediatos, empezando por el QB Dak Prescott.

Los Cowboys nuevamente son víctimas de Dak Prescott

No existen palabras que puedan describir lo que los aficionados de los Cowboys sienten en este momento, ya que la realidad han mostrado ser un equipo diseñado para ingresar a playoffs, pero no para contender seriamente al título. Por segundo año al hilo, aunque en diferente instancia, Dallas es eliminado por San Francisco, pero al igual que en el juego de la temporada anterior, uno de los principales problemas, por no decir el elemental, es Dak Prescott, a quien le lloverán un gran cúmulo de críticas.

Después de en la Ronda Wild Card ante los Buccaneers haber puesto una actuación quirúrgica, esta noche Prescott mostró no estar capacitado para enfrentar a defensivas élite, completando solo 23 de 37 envíos para 206 yardas, 1 TD y 2 INT, y por obvias razones los intercambios de balón fueron costosos. Además, jamás fue capaz de ver el campo, casándose en extremo con su WR CeeDee Lamb, quien concluyó con 10 recepciones (43 % de los pases completos de Prescott) para 117 yardas.

Para Lamb es una actuación histórica: es el primer receptor de los Cowboys con 10+ recepciones y 100+ yardas en recepción en un juego de playoffs desde que el WR Michael Irvin lo lograra también ante los 49ers en el NFC Championship Game 1994. Sin embargo, lo que para Lamb equivale a un gran actuar, es sinónimo de que el WR Michael Gallup no colaboró con ni una recepción, y los demás objetivos a disposición de Prescott, como T.Y. Hilton, Noah Brown, entre otros, prácticamente tampoco vieron acción.

De hecho, solo se le puede aplaudir esta noche a la defensiva de Dallas, dignos de llevarse crédito a casa. Fueron ellos los responsables de que este encuentro estuviera parejo hasta el último segundo, limitando a los 49ers a cuatro goles de campo y solo un touchdown. En cualquier otro escenario quizá hubiera bastado para salir airosos, pero la realidad es que los Cowboys no pudieron capitalizar en momentos importantes y, además, también fueron víctimas de una mala suerte que no se le desea a nadie.

Mala suerte e incontables oportunidades desperdiciadas

¿Habrá quedado claro para los Cowboys quien es su corredor de mayor valor? El RB2 Tony Pollard abandonó el partido de esta noche en el segundo cuarto por lo que inicialmente se diagnosticó como esguince en la parte alta del tobillo, sin embargo, se ha confirmado que Pollard, quien se convertirá en agente libre sin restricciones tan pronto como en marzo entrante, sufrió una fractura de peroné izquierdo que requerirá cirugía y un periodo aproximado de rehabilitación de tres meses.

La de Pollard es claramente una situación que no se le desea a ningún jugador y menos en instancias tan avanzadas en la campaña. Sin embargo, al salir del campo, era el momento de brillar para el RB1 Ezekiel Elliott, quien solo contribuyó con 10 acarreos para 26 yardas, demostrando que, al igual que Prescott, no cuenta más con las habilidades para ser una pieza fundamental de la ofensiva de este equipo. Prescott y Elliott, la dupla que alguna vez hizo soñar a los Cowboys, deben ponerse en tela de juicio.

Es claro que Dallas nunca capitalizó en momentos importantes, ni siquiera temprano en el tercer cuarto cuando el WR Ray-Ray McLoud soltó una patada de despeje que le permitió iniciar a los Cowboys una serie ofensiva prácticame en zona roja de los 49ers. Dicho era el momento para ponerse arriba en la pizarra, y solo fueron capaces de avanzar el ovoide 14 insignificantes yardas para empatar el encuentro 9-9, desaprovechando una oportunidad de oro que equipos como San Francisco rara vez otorgan.

Tampoco está de más hacer hincapié en el pésimo actuar al cerrar el partido del TE Dalton Schultz, quien si bien colaboró con 5 recepciones para 27 yardas y 1 TD, tuvo una serie atroz de jugadas con menos de 40 segundos en el último cuarto, primero olvidando una regla básica de NFL que consumió tiempo valioso del reloj al salir hacia las líneas laterales sin mantenerse en dirección frontal, y luego siendo incapaz de plantar sus dos pies en el campo en una recepción que le privó a Dallas de 15 yardas.

Sin duda, estos son errores mentales bastantes costosos que, de ocurrir en temporada regular, el problema no es tan grande pues siempre existe otra semana para enmendar. Sin embargo, lo que Schultz, Elliott, Prescott y los Cowboys mostraron esta noche fue simplemente una actuación ofensiva para el olvido que pagarán con un año más de no alzar el Vince Lombardi y, quizá, incluso puedan pagarlo habiendo sido este su último partido con un jersey de Dallas encima.

¿Qué sigue para Dallas en 2023?

Sinceramente es aún muy temprano para pronosticar qué se avecina en Dallas la temporada próxima. El dilema de corredores es bastante grande: Pollard será agente libre y seguramente atraerá demasiado interés en par de meses, y los Cowboys no pueden gastar en él un monto económico considerable ya que el gigantesco contrato de Elliott lo impide, y además requieren firmar a más de sus próximos agentes libres, siendo los principales el mismo Schultz y probablemente el LB Leighton Vander Esch.

El segundo punto varios podrán imaginarlo: ¿debe seguir la era del HC Mike McCarthy? En 2010 su nombre tocó la gloria al ser campeón del Super Bowl con los Packers, pero desde entonces ha mostrado en incontables ocasiones que solo construye equipos capaces de triunfar en campaña regular. Además, el trabajo será el doble considerando que el DC Dan Quinn o el OC Kellen Moore podrían hacerse con puestos de entrenador en jefe en otras organizaciones, por lo que una reforma de staff puede avecinarse.

Por último, el problema principal: ¿Dak Prescott es el elegido? Como tal, él no será agente libre sino hasta 2025, pero existen intercambios y cosas más descabelladas se han visto en esta liga. Sin duda, es momento de que el dueño Jerry Jones acepte que ese contrato de 4 campañas y 160 MDD que le ofreció a Prescott fue mala decisión, pues anualmente el veterano quarterback de 29 años se ha encargado de mostrarle a todos que no tiene ese “toque extra” para formar parte de la élite.

¿A qué aspiran verdaderamente los Cowboys en 2023? ¿Quién es el principal problema de sus fracasos anuales? Te leemos en los comentarios debajo de este artículo y en nuestras redes sociales.

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Gustavo
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Gustavo

El principal culpable desde hace 27 años es Jerry Jones, queriendo demostrar que él hizo campeón a los Cowboys en los años 90 y todo mundo sabe que el verdadero arquitecto de ese equipo fué Jimmy Johnson. Seguirá el fracaso de los Cowboys hasta que Jerry Jones entienda que se debe de quitar y poner a un gerente general y dejarlo trabajar.

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