Los Patriots por fin llegan sanos a un Super Bowl

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New England jugará su undécimo Super Bowl en la historia, noveno en la era Brady-Belichick y tercero en fila, lo cual es una completa locura. Sin embargo, esta vez, por lo menos de las ultimas dos ediciones, lo hará con equipo completo.

Llegar al partido más importante sin una de tus figuras puede llegar a pesar y mucho. En los pasados dos Super Bowl que los Pats disputaron, lo hicieron sin algunos de sus elementos clave.

En la edición LI, contra Atlanta, se las tuvieron que arreglar para ajustar a la ofensiva sin su TE titular, Rob Gronkowski, que se perdió toda la temporada por una lesión en la espalda. Por fortuna contaban con el veterano Martellus Bennett, que supo llenar el hueco y cubrir esa zona, aunque en realidad no se compensó el peligro que Gronk pudo significar para la defensiva de los Falcons.

Un año después se enfrentaron a los Eagles en el Super Bowl LII, pero aquí lo tuvieron que hacer sin Julian Edelman, un jugador clave para Tom Brady en el juego aéreo. También sin el LB titular y líder de la defensiva Dont’a Hightower y finalmente prescindieron de los servicios de su tackle derecho titular Marcus Cannon.

A todas esas adversidades tuvieron que sobreponerse los Pats para preparar el duelo ante Philadelphia. Al final, la derrota ante Nick Foles y compañía no se justifica por estas ausencias. El claro ejemplo de que las lesiones no deben ser justificación son los propios Eagles, que lo lograron hacer sin su pasador titular.

Para el Super Bowl LII ante los Rams, la historia ha jugado de manera fortuita para el conjunto de Bill Belichick. La defensiva llega con toda sus piezas y en su mejor momento. Del otro lado, Julian Edelman y Marcus Cannon están de regreso ocupando sus roles como titulares. Si somos un poco exigentes, New England perdió en la pretemporada a Isaiah Wynn, el tackle que fue su pick de primera ronda en 2018, sin embargo, no se puede contar como perdida vital para el equipo ya que nunca jugo en temporada regular.

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