¿Qué pasó con los Green Bay Packers?

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Alguien tiene que decirlo, los Green Bay Packers no se veían tan mal  en mucho tiempo. A este equipo no se le vieron pies ni cabeza en su más reciente partido, el primero de la temporada NFL 2021 contra los New Orleans Saints en el que perdieron por abultado marcador de 38-3.

Vamos por partes.

 

¿Los Saints estuvieron tan bien como el marcador lo indica?

A pesar de los 38 puntos anotados, la ofensiva de los Saints estuvo lejos de se completamente dominante. Sumaron solo 322 yardas totales y a pesar de que su juego terrestre fue eficiente promediando 4.4 yardas por acarreo con Alvin Kamara y Tony Jones combinándose para 133 yardas, no el equipo no tiene la pinta de ser una aplanadora.

Jameis Winston no llegó ni a las 150 yardas en el partido y su promedio de yardas por intento estuvo en las 7.4 yardas. La cantidad de puntos fue producto de los campos cortos provocados por la defensiva con intercepciones y entregas en downs que vinieron en la segunda mitad del partido cuando los Packers estaban buscando acortar la ventaja de cualquier forma.

Si hacemos el ejercicio de eliminar dos touchdowns provocados por interpepción y entrega de balón en downs, el marcador habría sumado 24 para los Saints, algo mucho más representativo del nivel que mostraron, pero aun muy superior a lo hecho por los Packers.

Lo que sí lució bastante bien para los Saints fue su defensiva, con una frontal muy dura que ejerció presión y cerró los huecos, complementada por una secundaria agresiva que sofocó el ataque aéreo.

 

Una muy mala actuación de Aaron Rodgers

La línea estadística del MVP de la temporada 2020 dice que completó 15 pases en 28 intentos para 133 yardas, sin touchdown y con 2 intercepciones, con un promedio de yardas por pase fue de 4.8. De lo peor que ha tenido en su carrera.

Para poner en perspectiva esta actuación, hay que decir que esta es la tercera menor cantidad de yardas que ha registrado en un partido en el que fue titular y no salió por lesión. Las dos anteriores fueron en 2019 como visitante en contra de los  San Francisco 49ers (104 yardas, su equipo registró 8 puntos) y la otra vino en 2015, también como visitante en contra de los Denver Broncos (77 yardas, su equipo anotó 10 puntos).

Esta actuación le valió un rating de 36.8, el cual es su tercero peor en ese mismo tipo de juegos, los dos peores fueron en Tmapa Bay el año pasado donde registró rating de 35.4 y en 2014 como visitante contra los Bills, donde tuvo su peor marca con 34.3 de rating.

Estos números son el reflejo perfecto de lo que se vio en el campo, ya que se notaba totalmente oxidado y no en la misma página que sus receptores. En varias ocasiones buscó pases al hombro interior de su receptor o en los que buscaba que regresaran y simplemente no lo hacían, lo que terminaba en un pase que parecía que no iba dirigido a nadie o que se había quedado muy corto.

 

Los playmakers a la ofensiva se ausentaron por completo

Parte del drama del offseason de Aaron Rodgers se dio porque se decía que no tenía las suficientes armas a la ofensiva. Alguien lo dijo, aunque en realidad tal cosa nunca salió se su boca.

Pero de basarnos en lo que sucedió en este partido, lo habríamos creído.

Comencemos por mencionar que entre los cuatro jugadores que acarrearon en balón durante el encuentro, sumaron 43 yardas terrestres en total. Su corredor estrella, Aaron Jones, tuvo 9 yardas en 5 acarreos, la segunda menor cantidad de yardas conseguidas en su carrera en un partido como titular.

Por aire, Davante Adams, uno de los mejores, si no es que el mejor, receptor de la liga consiguió solo 5 recepciones para 56 yardas. Lo siguiente mejor fue el recién regresado Randall Cobb con una sola recepción para 32 yardas. Nadie más llegó a las 20 yardas.

 

La defensiva no ayudó ni un poco

Como se mencionó antes, el hecho de haber permitido series ofensivas largas fue su peor pecado, pero esto también lo podemos complementar con algunos otros elementos claves, por ejemplo el hecho de que permitieron anotación en cada una de las cuatro ocasiones en las que su rival estuvo en zona roja. De los nueve drives de los Saints en el partido, seis terminaron en puntos, cinco en touchdown.

Durante el juego, la presión a Winston fue prácticamente nula. Permitieron conversiones de tercera oportunidad e momentos importantes en la primer mitad cuando el marcador aún estaba al alcance y no pudieron salir del campo.

De los tres drives que los Saints tuvieron en los primeros dos cuartos, el primero fue de nueve jugadas consumiendo 4 minutos y los siguientes dos fueron de 15 jugadas. 17 puntos se derivaron de ahí.

Con la ofensiva en el estado en el que estaba se requería de una defensiva que diera un paso al frente, para mantener al equipo a flote y estuvieron muy lejos de eso.

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