El equipo del pueblo: Los Packers y sus 300 mil dueños

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Nota del editor: Este artículo fue realizado por Agustín Díaz, periodista argentino que colabora desde Buenos Aires. En esta ocasión analiza los pormenores de la propiedad de los Green Bay Packers. Puedes contactarlo por Twitter: @agustindiazg


1923: Green Bay, Wisconsin. En un mundo que aún no conoce ni la penicilina ni la televisión, Earl “Curly“ Lambeau y George Whitney Calhoun están preocupados, y con razón. El equipo que fundaron hace apenas cuatro años en la redacción del diario local, el Green Bay Press-Gazette, está en serio riesgo de entrar en bancarrota. Por suerte, a esta pareja de amigos se les ocurriría una idea que no sólo iba a salvar el opaco destino de esta franquicia estandarte del fútbol americano, sino que se convertiría en una de las características más excepcionales de la historia del deporte profesional.

¿De qué nos hubiésemos perdido en caso de que la vida de los Packers se esfumara en tan sólo un lustro? La primera respuesta es la más fácil: no tendríamos al equipo que más campeonatos ha conseguido (13 en total, contabilizando cuatro Super Bowls y nueve de la era previa). También nos hubiésemos quedado sin la mística de la última franquicia de “pueblo/mercado chico” en la NFL, algo común en sus primeros años pero ya no en nuestra época, en la que los poco más de 100 000 habitantes de Green Bay no hacen ni cosquillas a mercados como Los Angeles o New York.

Ahora, en muchos casos, si un dueño-magnate no puede convencer al gobierno local de que le construyan un nuevo estadio, amenazar con irse a otra ciudad que los reciba con los brazos y los dólares abiertos, es moneda corriente. Por ello, ni hablar de que ésta no hubiese sido la tercera organización más longeva en la NFL, solamente superada en antigüedad por los Arizona Cardinals (por entonces Chicago Cardinals) y los Chicago Bears (Decatur Staleys).

Pero bueno, regresemos a la historia. Con la crisis golpeando los bolsillos y la latente amenaza de desaparecer a este equipo emergente del Medio Oeste yanqui, a Lambeau y Calhoun se les ocurrió la brillante idea de vender bonos del equipo entre miembros de la comunidad para solventar las deudas y evitar la quiebra, y hasta ahora no les ha ido mal. Según el sitio oficial de los Packers, hasta 2019, un total de 361 256 ciudadanos comunes y corrientes poseen 5 009 563 acciones de la franquicia. Sí, la gente es la dueña. En lugar de tener como dueño a una persona en específico, a una sociedad o a una corporación, como en todos los demás casos, en Green Bay su gente está por encima de toda pirámide.

Cinco eventos de venta en cien años

Desde 1923, año en que se comercializó stock accionario de los Packers por primera vez, hasta hoy, ha habido cinco eventos de venta abierta al público.

  • 1923: A través de mil acciones a cinco dólares cada una, se recaudaron 5 000 dólares. Además, para que nadie intentara trasladar al equipo y obtener así algún rédito financiero, se acordó que, si la franquicia llegara a venderse, el dinero se destinaría a una organización de veteranos de guerra para construir un monumento al soldado. En 1997, por votación, se decidió trasladar el beneficio a la Fundación Green Bay Packers, que realiza beneficencia en Wisconsin.
  • 1935: Se recaudaron 15 000 dólares a través de la venta de 300 acciones.
  • 1950: Se recaudaron 118 000 dólares a través de la comercialización de 10 000 nuevas acciones. De esta venta surgió la historia de una mujer de Wrighstown, Wisconsin, que llegó a las oficinas del equipo con 25 dólares, lo que valía la unidad del stock, en monedas de 25 centavos para adquirir la suya.
  • 1997: A 200 dólares cada una, se vendieron más de 120 000 participaciones para recaudar más de 24 millones de dólares y se incorporaron 105 989 nuevos accionarios.
  • 2011: Concluyendo en febrero de 2012, esta es la venta más reciente. Se vendieron 269 000 acciones a 250 dólares cada una y se recaudaron más de 64 millones de dólares. Según números oficiales, el 99% de la venta se realizó online con compradores de los 50 estados y, por primera vez, de Canadá. Lo recolectado se destinó a una expansión del Lambeau Field y a un proyecto tasado en 146 millones que incluyó un nuevo sistema de audio para el estadio, dos nuevas mega pantallas HD y el llamado Bellin Health Gate, un sistema de ingreso que ofrece chequeos médicos rápidos a los fanáticos que asisten a los partidos.
Foto: Packers.com

¿Cómo funciona el sistema de acciones?

Los Packers son la única organización perteneciente a una liga mayor profesional estadounidense de carácter público y sin fines de lucro. Las acciones y sus propietarios tienen una serie de peculiaridades dignas de destacar:

  • Con el fin de prevenir que alguien tome el control de la franquicia, ninguna persona puede tener más de 200 000 participaciones, lo que se traduce en cerca del 4% del total.
  • Aunque en efecto los fanáticos son “dueños”, los accionistas no tienen injerencia en las decisiones del equipo, siendo su título más bien honorario. aunque sí tienen obligaciones.
  • A pesar de que el club no fuerza su cumplimiento, los papeles dicen que los poseedores de franquicias NFL no pueden criticar abiertamente a ningún otro equipo o empleado de la liga (referees, por ejemplo), tampoco pueden ser dueños de otros equipos en forma paralela ni pueden apostar en los juegos. En caso de que el comisionado Roger Goodell los atrape en esta última, podría multarlos con hasta 5 000 dólares.

Profundizando en las particularidades de las acciones Packers, estas difieren del stock común porque no pagan dividendos, ni otorgan privilegios en la compra de boletos de temporada, un punto álgido en la vida de los cheeseheads que abordaremos luego, y no pueden ser intercambiadas, aunque sí se permiten las transferencias entre familia inmediata (el caso de un padre que quiere que su hijo continúe con su valor accionario, por ejemplo). Sobre este último punto, la única autorizada a recomprar es la misma franquicia, que lo hace a una fracción del precio original.

Ser dueño de por lo menos una unidad de este stock concede la invitación a la junta anual de accionistas en la que sí hay derecho a voto, y merchandising exclusivo (y sí, el demonio del consumismo iba a meter la cola hasta en esto). Dos detalles de color: si no te es posible asistir a la reunión en persona, se puede acceder a la grabación completa mediante un ingreso privado en la página web oficial, y como la organización pública que es, Green Bay es el único equipo que publica su balance financiero año tras año.

 

Conoce al presidente del equipo, la “regla Green Bay” de la NFL, los récords de abonados y el complejo Titletown en la siguiente página

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