Josh Allen, contendiente al MVP desde el cuarto de temporada

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Por más impresionantes que hayan sido hasta el momento las actuaciones de jugadores como Russell Wilson y Aaron Rodgers, no podemos dejar de ver lo que está haciendo el quarterback de los Bills, Josh Allen, quien en su tercera temporada ha mostrado una gran mejoría en su juego y tiene a su equipo con récord de 4-0 y se perfila como uno de los mejores jugadores de lo que va de la temporada NFL 2020.

Los números hablan

Comencemos por lo más obvio, las estadísticas. Allen lidera la AFC con 1 326 yardas por pase y está en segundo lugar de la liga detrás de Dak Prescott que acumula 1 690 hasta el momento, sin embargo el QB de los Bills tiene 53 intentos de pase menos que el de los Cowboys, sus 9 yardas por intento superan por .6 a las de Prescott y su porcentaje de completos de 71 es mejor que el 68 del de Dallas, además de que tiene una relación mucho más favorable de touchdowns – intercepciones con 12-1. Todo esto sin mencionar sus 83 yardas por tierra y tres anotaciones más.

En el juego del pasado domingo, en contra de Las Vegas Raiders, completó 24 de 34 pases, sin embargo cinco de los diez incompletos fueron lanzados intencionalmente hacia afuera para evitar una jugada negativa o soltados por sus receptores.

Resulta impresionante no solo la frecuencia con la que encuentra a sus receptores, sino cómo lo hace; demostrando gran seguridad para lanzar en ventanas pequeñas y manipulando a las defensivas secundarias.

Algo que era fácilmente y criticable en su juego era que arriesgaba y perdía el balón, sin embargo, en su más reciente partido no tuvo entregas de balón.

La magia

Entusiasma pensar que Allen todavía tiene espacio para crecer, ya que de pronto aún hace algunas jugadas que nos dejan rascándonos la cabeza, lo que habla de que no ha alcanzado su máximo potencial, sin embargo, últimamente estos errores son cada vez más escasos y muy separados entre sí, por lo que se diluyen entre sus méritos.

La más fehaciente prueba de su valor para su equipo cuando, el domingo contra los Raiders, cayó sobre su brazo izquierdo y tuvo que salir al vestidor para que los médicos determinaran la gravedad de su lesión. En ese momento, compañeros de equipo, coaches y aficionados temblaron ante la posibilidad de ver a Matt Barkley en los controles.

Sin embargo, la ofensiva ya no tuvo que correr otra jugada en la primera mitad y para el inicio del tercer cuarto estaba de vuelta en el campo, mostrando una faceta más de su juego, una que le permite jugar con dolor y continuar liderando a su equipo a la victoria.

Brian Daboll y Ken Dorsey, las claves del progreso

Siempre supimos que el producto de la universidad de Wyoming tenía un gran talento y potencial. La prueba fue que los Bills no dudaron en tomarlo con la selección global número 7 en el Draft NFL 2018 Sin embargo, hacía falta un coach que lo puliera y sacara lo mejor de él. Eso es justo lo que el coordinador ofensivo Brian Daboll ha hecho de forma progresiva desde su llegada.

Esta temporada nos ha mostrado una ofensiva que tiene una función específica para cada jugador y la ha hecho muy prolífica, promediando más de 30 puntos por encuentro. Tan solo en el partido contra los Raiders mostró 19 diferentes paquetes de personal ofensivo, 15 de ellos durante la primera mitad, que consistió de únicamente 30 jugadas. Es decir que, si la defensiva vio un paquete de personal en la primera mitad, este solo se repitió una vez en la primera mitad.

En sus ajustes, Daboll ha mostrado la habilidad de atacar la debilidad más clara de la defensiva que enfrenta, atacándola con una fortaleza de su ofensiva. Esto es lo que le ayuda a un quarterback a prosperar, ya que mantiene a las defensivas tratando de anticipar lo que viene y sin mucha oportunidad de leer tendencias.

Con la ayuda también del coach de quarterbacks Ken Dorsey, Allen luce mucho más seguro en el campo y parece tener un plan alterno en caso de que las cosas no salgan como estaban diseñadas, ya que en el pasado solía salir de la bolsa sin una intención clara. Ahora parece que si la defensiva envía presión por donde no se esperaba, el quarterback tiene la agilidad mental y el conocimiento necesario de la ofensiva como para detectar cómo contraatacar.

No debería de extrañarnos que, desde ya, algunos equipos tenga especialmente a Daboll en el radar como claro candidato a head coach para el próximo año.

Conclusión

De continuar por el mismo camino, los Buffalo  Bills serán ese equipo al que nadie se quiera enfrentar en postemporada, y Josh Allen el jugador que forme parte de los candidatos fuertes a convertirse en el MVP de la Temporada 2020.

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