Razones por las que los Texans SÍ van a ganar el Super Bowl LX
Houston no necesita ganar partidos de forma bonita para levantar el trofeo Lombardi. Los Texans llegan a la postemporada con una fórmula poco glamorosa, pero extremadamente efectiva: defensa dominante, partidos incómodos y control total del ritmo. Si hay un equipo capaz de ganar un Super Bowl imponiendo caos, es este.
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— Primero y Diez (@Primeroydiez) January 13, 2026
1. Una defensa con potencial histórico
La defensa de los Texans es el corazón de esta candidatura. Bajo el mando de DeMeco Ryans, Houston ha desarrollado una unidad capaz de cerrar cualquier vía ofensiva: detiene la carrera, presiona al quarterback, cubre profundo y fuerza entregas de balón. La mejora contra el juego terrestre ha sido clave, elevando su Defensive Success Rate y corrigiendo debilidades frente a esquemas de poder y trampa gracias al trabajo interior de jugadores como Tommy Togiai.
Con Will Anderson Jr. y Danielle Hunter aterrorizando desde los extremos, Derek Stingley Jr. y Kamari Lassiter borrando receptores por fuera, y Calen Bullock emergiendo como una pieza versátil en la secundaria, mover el balón contra Houston se ha convertido en una misión casi imposible. Solo un equipo logró superar los 30 puntos ante ellos en toda la temporada, y eso ocurrió en un contexto atípico.
2. Un equipo diseñado para ganar partidos de Playoffs
Houston ha convertido cada encuentro en un slugfest. No intercambia golpes; desgasta. Fuerza despejes, acorta posesiones y obliga a los rivales a cometer errores. Los Texans están forzando punts a un ritmo mayor que en cualquier temporada previa bajo Ryans, un indicador claro de dominio situacional.
Además, el contexto de la AFC juega a su favor. Los Texans ya saben cómo incomodar a quarterbacks de élite: vencieron a Josh Allen, Justin Herbert y enfrentan regularmente a Trevor Lawrence dentro de su división. En Playoffs podrían medirse a mariscales jóvenes o inconsistentes como Drake Maye o Bo Nix, escenarios ideales para una defensiva que se alimenta de la presión y la confusión.
3. C.J. Stroud no necesita ser un héroe
La clave final está en entender lo que Houston no necesita. Los Texans no requieren que C.J. Stroud se convierta en un superhéroe en enero. Necesitan eficiencia, protección del balón y aprovechar los momentos clave. Desde su regreso tras la conmoción, Stroud ha mostrado estabilidad y su conexión con Nico Collins sigue siendo el elemento más explosivo de la ofensiva.
Houston ha ganado nueve partidos consecutivos sin depender de actuaciones espectaculares del quarterback. En Playoffs, esa realidad es un lujo. Con que Stroud genere los puntos suficientes y evite errores críticos, la defensa tiene el potencial de arrastrar al equipo hasta el final. No es el camino más vistoso, pero sí uno probado y temido en enero.
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