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Razones por las que los Bills SÍ van a ganar el Super Bowl LX

Razones por las que los Bills SÍ van a ganar el Super Bowl LX
QB Josh Allen, Buffalo Bills. Foto: Getty Images

Buffalo no llega a la postemporada apoyado únicamente en el talento de su quarterback. Llega con una identidad clara, una ofensiva diseñada para enero y, por primera vez en años, sin que el camino esté bloqueado por sus viejos fantasmas. Los Bills entran al Super Bowl LX como un equipo construido para imponer condiciones.

Josh Allen, el jugador más determinante de la postemporada

Todo comienza con Josh Allen. El quarterback de Buffalo ha sido sensacional en Playoffs a lo largo de su carrera: 25 pases de touchdown por apenas cuatro intercepciones, números que reflejan su capacidad para elevar su nivel cuando la presión es máxima. Este año, además, el contexto finalmente juega a su favor.

Kansas City, su principal verdugo, no estará en la ecuación. Tampoco Cincinnati y Joe Burrow, el otro obstáculo reciente en las aspiraciones de Buffalo. Eso no garantiza un camino sencillo, pero sí despeja el panorama para que Allen sea el mejor jugador de esta postemporada, capaz de decidir partidos tanto por aire como con las piernas, siempre que su molestia en el pie no se convierta en un factor limitante.

Una ofensiva terrestre que marca el ritmo

La mayor fortaleza de estos Bills es doble: Josh Allen y un ataque terrestre dominante. Buffalo terminó la temporada como la mejor ofensiva terrestre de la NFL, una rareza en una liga cada vez más inclinada al pase. James Cook lideró la liga en yardas por tierra y aportó explosividad constante, con 39 acarreos de más de 10 yardas, apenas uno menos que De’Von Achane por el liderato de la NFL.

Este no es un juego terrestre decorativo. Es un ataque capaz de desgastar defensivas, controlar el reloj y castigar errores. Allen, además, sigue siendo una amenaza constante como corredor, lo que obliga a las defensivas a jugar con cautela y abre aún más espacios. Buffalo puede ganar partidos sin necesidad de intercambiar golpes; puede simplemente imponer su físico.

Eficiencia, balance y control del partido

Los números respaldan el plan. Buffalo cerró la temporada como la cuarta mejor ofensiva total, cuarta en puntos, tercera en zona roja y con 62 touchdowns ofensivos. En Playoffs, aunque el volumen de yardas disminuye, la eficiencia se mantiene, reflejo de una ofensiva que sabe cuándo acelerar y cuándo bajar revoluciones.

La defensa, por su parte, está construida para jugar con ventaja. Cuando Buffalo toma la delantera, puede cargar el partido sobre su ataque terrestre y obligar al rival a cometer errores. Es una fórmula clásica, pero extremadamente efectiva en enero.

Después de años de depender únicamente del brazo de Allen, los Bills finalmente encontraron el equilibrio. Hoy tienen un quarterback capaz de resolver cualquier situación y una ofensiva que puede ganar partidos desde el control y la paciencia. En esta postemporada, esa combinación convierte a Buffalo en un contendiente muy real al Super Bowl LX.

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