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Razones por las que los Broncos NO van a ganar el Super Bowl LX

Razones por las que los Broncos NO van a ganar el Super Bowl LX
QB Bo Nix, Denver Broncos. Foto: Getty Images

Los Denver Broncos han sido una de las sorpresas más agradables de la temporada. Con una defensiva dominante y un proyecto que claramente va en ascenso, el equipo logró volver a los Playoffs y generar expectativas reales. Sin embargo, cuando se analiza el contexto completo rumbo al Super Bowl LX, aparecen limitantes importantes que hacen muy difícil pensar en un campeonato este año.

La presión de enero y la inexperiencia de Bo Nix

Aunque Bo Nix ha disputado Playoffs en sus dos primeras temporadas en la NFL, la experiencia en enero no se mide solo en presencia, sino en capacidad de responder bajo máxima presión. El antecedente inmediato es claro: el año pasado fue ampliamente superado por los Bills, y en esta postemporada el escenario vuelve a repetirse.

Enfrentar nuevamente a Buffalo implica lidiar con la presión, el ritmo y la presencia que impone Josh Allen, un quarterback acostumbrado a estos escenarios. Para Nix, quien ha mostrado tendencia a lanzar intercepciones cuando el juego se acelera, ese entorno representa un reto mayúsculo que puede definir el partido desde temprano.

Una ofensiva corta de talento

El éxito de Denver en la temporada regular ha estado ligado, en gran medida, a su defensiva, una unidad que constantemente aparece en los momentos clave y mantiene al equipo con vida incluso cuando la ofensiva no responde.

No obstante, del otro lado del balón, los Broncos tienen una limitación evidente: la falta de armas ofensivas. Más allá de la gran temporada de Courtland Sutton, el roster carece de playmakers capaces de cambiar partidos por sí solos. En Playoffs, donde las defensivas eliminan la primera opción y obligan a ejecutar el Plan B, esa carencia suele ser determinante.


Un juego aéreo que todavía no es confiable

Si bien Bo Nix mostró avances importantes en su segundo año, el juego aéreo de Denver sigue siendo inconsistente. El quarterback ha tenido problemas claros ante coberturas disfrazadas, escenarios en los que su porcentaje de pases completos baja a 61.4%, reflejando dificultades en la lectura defensiva.

A esto se suman errores de ejecución que han costado caro. Los receptores de los Broncos dejaron caer pases que representaron 313 yardas perdidas, la quinta cifra más alta de la NFL. En temporada regular esos errores pueden sobrevivirse; en enero, suelen ser definitivos.

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