Razones por las que los Jaguars NO van a ganar el Super Bowl LX
Los Jacksonville Jaguars llegan a los Playoffs de 2026 como uno de los equipos más encendidos de la NFL. Cerraron la temporada regular 2025 con marca de 13-4 y una racha de ocho victorias consecutivas, con un Trevor Lawrence jugando a nivel élite y una defensiva que, en términos generales, responde cuando más se le exige.
Sin embargo, por más sólidos que luzcan en el papel, hay grietas importantes que pueden costarles caro en enero. Y cuando se trata de Playoffs, esas debilidades suelen amplificarse.
¡Llegamos a los Playoffs!
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— Primero y Diez (@Primeroydiez) January 5, 2026
1. Un ataque terrestre que se apagó en el peor momento
A primera vista, la ofensiva de Jacksonville parece balanceada. No obstante, el juego terrestre ha ido claramente en declive conforme avanzó la temporada, justo cuando más debería fortalecerse.
Hasta la Semana 10, los Jaguars promediaban -0.03 EPA por acarreo, un registro dentro del Top 10 de la liga, acompañado de 0.4 RYOE por intento, lo que indicaba eficiencia aceptable.
Sin embargo, en el cierre del calendario todo cambió.
En las últimas ocho semanas, Jacksonville cayó a -0.2 EPA por acarreo (29° de la NFL) y -0.2 RYOE, convirtiéndose en uno de los ataques terrestres menos eficientes del campeonato. Como consecuencia, los Jaguars han tenido que recargar excesivamente el plan ofensivo en el brazo de Trevor Lawrence, una solución viable en temporada regular, pero peligrosa en postemporada.
2. Demasiada dependencia de Trevor Lawrence
No hay dudas: Trevor Lawrence ha estado encendido. Durante la racha ganadora, su lectura, precisión y liderazgo han sido determinantes para sostener al equipo. Sin embargo, la dependencia se ha vuelto excesiva, y en Playoffs eso rara vez termina bien.
Además, la inconsistencia del juego terrestre limita el play-action, reduce la variedad del esquema y hace que la ofensiva sea más predecible en situaciones clave. En enero, las defensivas ajustan más rápido, castigan errores y obligan a los quarterbacks a ser perfectos durante 60 minutos.
3. Una defensa sólida… pero con límites claros
Del lado defensivo, Jacksonville tiene argumentos para competir. La unidad detiene la carrera, genera entregas de balón y, aunque puede ser vulnerable por el exterior, terminó la temporada con un -0.18 EPA permitido por dropback, empatado como el segundo mejor de la NFL.
Sin embargo, no es una defensa sin fallas.
El pass rush depende casi exclusivamente de Josh Hines-Allen y Travon Walker. Detrás de ellos, la producción es mínima, lo que dificulta mantener presión constante durante todo el partido.
Además, la secundaria ha mostrado problemas para evitar jugadas explosivas y la defensa terrestre ha sido inconsistente ante equipos físicos, permitiendo que algunos rivales controlen el reloj.
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